Comunidad Campesina Kichwa y
Cosmovisión Indígena en El Ecuador
La Comunidad Indígena
Gracias al ayllu (o lo que queda de él en el Ecuador) vive y sobrevive el indio kichwa. Es el pequeño pedazo de tierra sagrada donde se establece la comunidad. La base de su supervivencia económica, de su estructura política propia, del mantenimiento de su cultura, y de su menguada libertad. Tierra y libertad. Es el secreto de su supervivencia histórica, de su enorme resistencia al genocidio, la marginación y la colonización.
La agitación campesina de la década de los cincuenta y sesenta obligó al gobierno a establecer la reforma agraria en 1964 y a ampliarla en 1973. En la lógica de las pautas ideológicas, étnicas políticas y culturales dominantes en la sociedad ecuatoriana, las tierras de primera categoría se vendieron a los extranjeros, al objeto de utilizarlas en la producción y exportación de flores (1); las tierras de segunda categoría se concedieron a los mestizos y el resto a los indígenas. Pero no obstante, gracias a la reforma agraria los indios recuperaron las tierras de tercera y cuarta categoría; y en los páramos y en las tierras pedregosas sin agua, aprovecharon para recuperar sus estructuras comunitarias.
La Familia
Evidentemente, el ayllu incaico ha sido afectado por los terremotos de V siglos y la antigua propiedad colectiva se divide ahora entre las tierras comunitarias y la propiedad familiar. Funcionamiento comunitario, trabajo colectivo y propiedad familiar. La familia tiene la propiedad de la parcela ( al rededor de media hectárea), tiene la propiedad de la vivienda (de barro y sin ventanas) con su cocina de leña, tiene la propiedad del ganado, organiza la producción agrícola y artesanal, y comercializa el escaso excedente.
Es precisamente esta necesidad de superar la miseria y obtener divisas que explica la tendencia creciente de las economías familiares a la especialización de los cultivos, al recurso a los insumos químicos, a la venta de fuerza de trabajo en el exterior de la comunidad y a la especialización creciente de familias enteras en la actividad comercial (2).
La Comunidad
Pero todavía manda la comunidad, se funciona en comunidad. Además de la existencia de algunas tierras comunitarias (algunas tierras cultivables y fundamentalmente "páramo" para pastoreo, paja y leña), la organización del ayllu establece su órgano jurídico supremo en la "asamblea comunera", donde una vez cada tres meses o cada seis meses, según las diferentes comunidades, se discuten los problemas más generales de la vida de todos/as: conflictos entre miembros de la comunidad, escuelas, proyectos educativos, asuntos relacionados con el agua, arreglo de infraestructuras, etc.
Un pequeño grupo de 3 ó 4 personas (el presidente, el vicepresidente, el tesorero y el síndico) nombradas por la asamblea, conforman el "cabildo" que gestiona la comunidad. Este órgano de gobierno se responsabiliza del cumplimiento de lo decidido en la asamblea; regula el transporte, el alquiler del tractor, la distribución interna, el recurso a la "minga"; y vehiculiza la resolución de los conflictos y la aplicación de la justicia indígena
La comunidad establece, careciendo de medios, su pequeño sistema educativo (exigiendo que sea bilingüe); organiza las fiestas (la fiesta del sol (3) y de la comunidad) y coordina con el Shamán (combatido por la clase médica) la asistencia sanitaria a las familias basada en la medicina propia.
La Reproducción de la Comunidad
En el corazón de la comunidad, la "minga" es el compromiso comunero por el que la colectividad suministra siempre la fuerza de trabajo y los servicios necesarios para la supervivencia de las familias y del colectivo (4) (construcción de la vivienda, recogida de las cosechas, labores de siembra, construcción de caminos e infraestructuras, atención a familias en situación de emergencia, muerte, nacimiento o enfermedad).. La "reciprocidad" es la ley sagrada (su religión natural) por el que todo trabajo o servicio recibido por una familia debe ser compensada por su equivalente en el tiempo y ocasión propicios. Es impresionante la manera con la que las familias más humildes y menos instruidas interiorizan los servicios recibidos y la precisión con que estos son devueltos a sus lugares y familias de origen.
El "compadrazgo", es un sistema de protección social por el que los indios más ricos (los que tienen más de una hectárea) se comprometen a ser segundos padres (o padres complementarios) de los hijos de los indios más pobres (5); el "priostazgo" es también un sistema de redistribución por el que los indios más ricos financian la chicha y las fiestas de todos/as en la comunidad. Por fin, la "mística de la pachamama" (su religión natural de nuevo) llena de simbolismo y energía sagrada su existencia terrenal. La minga, la reciprocidad, el compadrazgo, el priostazgo y la mística de la pachamama reproducen con fuerza la comunidad.
Otro factor a considerar en la reproducción de algunas comunidades, hace referencia a los "lienzos familiares" derivados de una artificial y prolongada situación de endogamia, presente en bastantes comunidades como consecuencia de la opresión, marginación y acción desintegradora, impuestas por el colonialismo y el capitalismo a través de la historia.
Aspectos Generales
Pero la comunidad es muy pobre. Agrupando entre 100 y 1000 familias en las peores tierras de la reforma agraria; conforma una estructura productiva basada en una agricultura diversificada (el 70%), la ganadería (el 15%) y el artesanado (entre el 10 y el 15%). La cultura agrícola se ha basado siempre en el maíz y la papa; a la que se han añadido de forma progresiva y complementaria otros productos de la tierra: cebada, trigo, frijol, tabaco, tomate, col, alfalfa, cebolla, sambo, zapallo etc. La ganadería y avicultura es también la típica de las pequeñas economías familiares: gallinas, conejos, cuis, chanchos, ovejas, y algún ganado vacuno.
La comunidad indígena de la sierra ecuatoriana, por lo general, no tiene agua potable y ni siquiera (en el país de los lagos) agua para el regadío de las tierras; dispone de medios de comunicación muy precarios y carece de electricidad. A su vez, el modelo educativo público ecuatoriano ha sido siempre un arma de destrucción y aculturización del mundo indígena; negador de la lengua, cultura y cosmovisión propia; portadora de valores contrarios al campesinado y enfocada hacia el mestizaje y la urbanización.
Culminaremos el cuadro expuesto constatando la introducción creciente de las iglesias evangelistas, que patrimonializando la vida eterna, legitimizan la sumisión, dividen a la comunidad y obstaculizan sus consensus internos, movilizaciones políticas y proyectos de emancipación (6). La herencia de la colonización española, el Estado-Nación-Ecuatoriano y la cuarta globalización del capitalismo, convergen aquí con fuerza, para disolver la comunidad.
La Disolución de la Comunidad
Contextualizando lo anterior emergen las flores de la miseria. Así, pese a que el crecimiento demográfico ha descendido considerablemente y se ubica en una media de 3 ó 4 niños/as por mujer comunera, la mortalidad infantil supera el cien por mil, los partos matan a 10 mujeres por cada 1000 nacidos y en lo que respecta a la desnutrición infantil, ésta es rayana al cien por cien en casi todos los lugares y rara vez desciende del 80% (7).
Y la comunidad muere. Carente de fuentes de trabajo, la emigración desangra masivamente la comunidad, engrosando el ejército de reserva del país, configurando la venta ambulante de las ciudades y ofertando la fuerza barata de trabajo para los jugosos negocios de producción de flores instalados en las tierras vendidas a los extranjeros por ser de primera calidad. A su vez, la domicialización bancaria de los que tienen trabajo, la creciente internacionalización hacia Colombia y Europa de sus artesanías y producción textil, el recurso al préstamo y el creciente endeudamiento, monetizan y mercantilizan la comunidad, agudizando su disolución.
Y la comunidad muere, porque fallece su autoestima, la producción agrícola tiende al monocultivo, se recurre de manera creciente a insumos químicos, el Estado Ecuatoriano combate su proyecto educativo, se pierde el respeto a la Pachamama, el individualismo emerge, se esconde la lengua propia, se margina avergonzada la cultura propia y se pierde la identidad. Y "el llaqui", la enfermedad de la tristeza mata y destruye, como mata y destruye la guerra.
Algunos aspectos de la problemática actual
A manera de síntesis, en lo que hace referencia a la problemática económica, podemos considerar algunos problemas ya citados como las carencias de agua para el regadío, las carencias de agua potable, la ausencia de "fuentes de trabajo" y las carencias de vías de comunicación, que condicionan estructuralmente el futuro inmediato de la comunidad. A ello tenemos que añadir aquellos aspectos como la falta de adecuadas estructuras de comercialización en la comunidad, la inexistencia de sistemas contables propios, la baja productividad, el escaso aprovechamiento de la tierra comunitaria y más específicamente, la ausencia de "proyecto" comunitario, que condicionan de manera decisiva la "dinámica" actual.
Como quiera también que el bajo precio de las artesanías y productos agrícolas están en la base de una política de transferencia de valor del mundo indígena a los centros urbanos, la economía familiar se asienta muchas veces en el autoconsumo y el excedente es escaso. Es por ello que las comunidades necesitan políticas agrícolas y de desarrollo que superen las marginaciones históricas de este sector y estructuras de precios que modifiquen la actual situación de intercambio desigual entre la ciudad y el campo
En lo que hace referencia a la problemática cultural tenemos que considerar que si bien las nuevas disposiciones constitucionales consagran el "sistema de educación bilingüe", este importante logro para las nacionalidades indígenas queda invalidado por la ausencia de medidas que compensen el secular abandono histórico de las lenguas y culturas indígenas, así como de la necesaria discriminación positiva para que la democracia sea real y el proyecto viable.
En ausencia de lo anterior, la carencia de materiales en lengua kichwa, la falta de profesorado para la enseñanza bilingüe, las cargas docentes suplementarias que sin ninguna compensación económica deben abordar los profesores/as bilingües y la falta de mentalización del aparato educativo público estatal, hacen que la aplicación de estas disposiciones constitucionales sea ficticia, se originen verdaderas inercias en el funcionariado contrarias a las lenguas y educación indígenas y se desvalorice el proyecto de educación bilingüe.
Evidentemente, este proceso converge con la acción desintegradora y asimiladora de la globalización y del Estado-Nación, que se traduce para las comunidades kichwas en pérdida progresiva de identidad (vestimenta, idioma), pérdida de respeto a la Pachamama y cambios de valores éticos y morales en una juventud cada vez acrítica con las pautas político-culturales de la sociedad dominante y cada vez más marcada por el individualismo, el conformismo y la ausencia de solidaridad.